Los circuitos hidráulicos suelen estar equipados con controles remotos automáticos que requieren el uso de productos electrohidráulicos, como válvulas eléctricas, que permiten generar energía hidráulica a través de una señal eléctrica. Estas electroválvulas hidráulicas, gracias al campo magnético generado por la corriente de una bobina alimentada a una tensión fija, en su interior están sometidas a una fuerza electromagnética capaz de provocar movimientos lineales en los componentes mecánicos capaces de modificar el paso o no del aceite de un puerto a otro de la electroválvula.
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